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Archive for the ‘Kyoto Protocol’ Category

Tiempo de balance

December 21, 2009 Leave a comment

De vuelta en Bruselas, he dedicado el día de hoy a leer el Acuerdo de Copenhague y muchos de los comentarios aparecidos en la prensa. El resultado no puedo decir que era el esperado, sinceramente no era esto lo que se esperaba, pero no es tan extraño. Si han seguido este blog, y otras muchas informaciones, por supuesto, habrán visto que las negociaciones nunca consiguieron tener una dirección clara. Nunca tuvimos una percepción clara de adónde se estaba caminando, así lo intentamos transmitir, aunque creo que todos manteníamos la esperanza de que se avanzaría en la línea de Kioto y la hoja de ruta establecida en Bali. El tiempo permitirá hacer análisis más detallados; propongo algunas reflexiones, sueltas, creo que es lo que podemos ofrecer ahora. Primero los grupos de reacciones:

No quieren hacer nada. Esta ha sido la gran acusación de algunos países, y de muchos comentaristas. Los países desarrollados, en el fondo, niegan validez a los datos científicos. Aunque no lo hagan formalmente al no comprometerse, al no actuar de una manera decidida, de hecho están legitimando a los escépticos. Los países desarrollados, en el fondo no quieren actuar porque ven amenazadas sus economías y sus posiciones de dominio.

Una oportunidad perdida. Después de años de esfuerzo, de negociaciones, de hojas de ruta… al final para nada. No se ha avanzado en nada. El acuerdo no es legalmente vinculante. Recoge el objetivo de limitar el calentamiento planetario por debajo de 2º pero no propone para cuándo, ni con base en qué momento. Tampoco indica cuándo las emisiones deberían tocar techo, “lo antes posible” dice, lo que no es muy preciso. Los países desarrollados comunicarán sus objetivos de reducción de emisiones para 2020 a la Secretaría de la Convención antes del 31 de enero. De hecho el documento tiene las tres últimas en blanco con unas tablas preparadas “para ser rellenadas”. Los países en vías de desarrollo comunicarán cada dos años sus objetivos, de una manera voluntaria. Habrá una evaluación internacional tanto de los objetivos como de las emisiones, pero no será un proceso de “verificación” real. La soberanía de los países queda por encima de estos compromisos.

Un paso hacia adelante. Dadas las dificultades de conseguir un acuerdo ambicioso y legalmente vinculante, para este grupo, sí se habría avanzado un poco. Hay un compromiso financiero para los años 2010 a 2012 de 10.000 millones de dólares para mitigación y adaptación a los efectos del cambio climático en los países menos desarrollados. Y un objetivo ambicioso para 2020 de lograr movilizar 100.000 millones de dólares anuales. Una cifra importante de dinero. Aunque quedan muchas dudas: cómo se constituirá ese fondo, quién lo gestionará, con qué criterios, serán dinero nuevo o un “reciclado” de la ayuda que se concede actualmente.

Se está avanzando en la buena dirección. Para los que defienden esta posición, especialmente los líderes de Estados Unidos y algunos países desarrollados, el Acuerdo pone en evidencia que hay voluntad política por afrontar este reto y que ahora falta ir avanzando en las concreciones. La presencia de tantos jefes de estado pone de manifiesto que hay una voluntad clara de seguir avanzando en esta dirección. Y teniendo esa voluntad clara el resto de los objetivos se irán alcanzando.

Y en segundo lugar algunas reflexiones breves:

Las expectativas eran muy altas. Creo que es evidente visto el resultado, en el marco de la Convención se había avanzado mucho en las negociaciones, clarificando posiciones, objetivos y posible financiamiento. Pero era un plan muy ambicioso, en el fondo por la vía de reducir las emisiones de gases se estaba planteando una intervención fuerte en el tejido industrial y en la actividad económica. No es que se cierren chimeneas o que se ponga un impuesto especial, es que detrás de éstas hay miles de puestos de trabajo en cuestión: o por reducción de capacidad productiva o por limitación de la competitividad. En teoría esto estaba hablado, pero en realidad no. Las negociaciones en el marco de la convención no habían llegado a los órganos de decisión de los países, o si lo habían hecho no de una manera convincente.

El papel de la ciencia. En su conjunto creo que sale reforzado. El escepticismo científico sigue ahí pero el Panel de científicos ha superado notablemente la prueba. Han sabido responder, con prudencia a lo que les parece cierto, muy probable o probable. El desafío medioambiental está ahí, y probablemente más grave según van mejorando las predicciones. La adaptación a condiciones climatológicas muy diferentes va a imprescindible, la mitigación de sus efectos no va a ser diferente. El papel de los científicos seguirá siendo muy importante.

Las Naciones Unidas han mostrado su enorme debilidad. A medida que los debates avanzaron la imagen, y la personalidad de Naciones Unidas se fue diluyendo. Las Naciones Unidas se basan en el principio de igualdad en la representación (excepto en el Consejo de Seguridad, donde cinco naciones tienen derecho de veto), por eso esas sesiones interminables en las que intervienen representantes de todos los países. Por eso intenta alcanzar sus acuerdos por consenso. En Copenhague las Naciones Unidas intentaron mantener su identidad hasta que Estados Unidos y China rompieron el equilibrio, con la ayuda de otros países, y desestabilizaron todo el procedimiento. El documento fue aprobado por todos, excepto por cinco países, y esto reequilibró un poco la situación. Pero Copenhague ha mostrado la enorme fragilidad de Naciones Unidas. Cualquier proyecto de gobierno mundial tendría que pasar por reforzar esta institución.

Convicciones profundas para cambios profundos. Somos víctimas de nuestro tiempo, y nuestro tiempo está condicionado por los medios de comunicación. Las cosas tienen que suceder ya, inmediatamente, para que se puedan transmitir y podamos pasar a la siguiente noticia. Pero la vida social no tiene esa velocidad, tampoco la política, y tampoco la económica. Lo que se ha planteado en Copenhague es un cambio profundo de amplitud mundial. No es sólo hacer unas adaptaciones técnicas, lo que se está proponiendo es que la humanidad acepte someterse a unas reglas de juego que entrañarán limitaciones para algunos y esfuerzos para muchos; y además cuyos efectos, la mayoría, serán futuros. Es un gran reto. Y eso exige mucha voluntad, de muchas personas. En este sentido, los creyentes tendríamos que ayudar mucho. Al reconocer este mundo sostenido por Dios, nuestra mirada busca la reconciliación de todo lo creado, de todos los seres, con su Creador. Y sabemos que esta reconciliación no será plena hasta que todo encuentre su horizonte en aquél que lo llamó a ser. Creo que esta la gran misión a la que estamos llamados los cristianos, no a decir lo que hay que hacer –por supuesto tenemos que participar mejor en ello- pero sobre todo a sostener la esperanza. Junto a todos aquellos que la hacen posible cada día.

The Marx Brothers’ cabin

December 19, 2009 1 comment

Today has been a reminder of a memorable scene from the Marx Brothers‘ film. Their small cabin begins to fill with people and, surprisingly, not only do they all fit, but even they are able to perform their roles in the midst of total chaos.  Likewise, the Bella Center has filled up with many protagonists, all of whom have been able to play their roles amidst the confusion.

Unfortunately, the surprise of the morning was the speech by President Barack Obama. Totally deceiving.  Portraying himself as offended, he seemed arrogant in his attitude towards all the other Heads of State, and therefore towards all the citizens of the world.  In the end he placed all responsibility on China for denying an international emissions control.  Furthermore, he considers the ridiculous proposal for the reduction of gas emissions in the United States (4% from here to 2020) as sufficient; and he also supported the set up of a fund of 200 billion by 2020 without specifying the US contribution to it.  Meanwhile, it is well known that by these objectives it is impossible to control the rising average temperature under 2º C, the most promising level for controlling climate change.

Obama’s speech marked the most pessimistic moment of the conference.

This evening there were great efforts at negotiating.  Heads of State met until the late hours and into the early morning.  In the words of Brazilian president Lula, it was an embarrassing show of bartering and tradeoffs.  He even considers this the worst political meeting he has attended since his days as a combative union leader.  In light of all the possible catastrophic threats that the future faces, the tightfisted negotiations for even the smallest gains are a bad sign.  This was Lula’s message before Obama took the stage.  After Obama spoke, even the smallest amount of hope began to fade.

This afternoon there have been some willful attempts to make up for lost ground.  The Heads of State want to take at least something positive back to their countries.  Disgracefully, the priority does not seem to be climate change.  Rather, they want to protect their images and not to go home as failures.

It is very likely that tonight, after all the various special interest meetings, there may be some sort of an agreement.  In any case, it will be an agreement with a little impact, one not based on justice and one that is not legally binding, which was the main goal.

This afternoon in the Klimaforum, an event parallel to the Conference which has organized numerous activities over the past two weeks, and which has had a huge participation of youth from many different countries, the activities continued – although bitterly.  I think they had greater expectations, much more than their leaders, and their response has impressed me.  They continue to look to the future.  Copenhagen is history.  Tonight they had their well-deserved farewell party.  They accomplished what they came to do.  Perhaps Obama should have visited them.

Interesting Proposals

December 16, 2009 Leave a comment

In a presentation about the regional initiatives of the United Nations, Ricardo Lagos, ex-president of Chile and special envoy of the Secretary General of the United Nations for climate change, has commented on two very interesting proposals regarding some of the many obstacles that are taking hold at the summit in Copenhagen.  By both their content and because of whom he represents, they seem to be two very interesting suggestions.  They seem to present, at least, two reasonable ways to advance the blocked negotiations.

First obstacle: Developed countries do not accept the agreement on gas emissions that are binding and compulsory to them, but not binding or compulsory to developing nations, as is the case with the current Kyoto agreement.  Developing countries refuse to accept any compulsory or obligatory initiatives because they feel that these can present an unwanted economic burden.  They will only agree to the initiatives if they are ‘generously’ financed.  And it does not seem that any party is ready to put forth the money.  The alternative, as Lagos has commented, could be to prepare a ‘catalog’ of possible initiatives in order to reduce the emissions of gas.  The developing countries would voluntarily agree to some of the measures in order to contribute to the global reduction of emissions.  These would be binding agreements for the participating countries, but they would be able to choose how to meet the demands according to the local economic, geographical and social reality.  For the time being, the agreements only address global figures.  This could be overcome by recurring to national plans of action that are in agreement with pre-established conditions.  Among theses conditions, reforestation could play a prominent role.

Second obstacle: Some countries will not allow for an international body to supervise the emission of gases.  This is seen as a threat to their sovereignty.  The proposal would be to establish a regional supervision in direct relation to the regional branches of the United Nations.  Regional supervision may be easier to accept.  Logically, all countries have more influence at the regional level than they do globally.  It would seem more like supervision among neighbors.

These kind of proposals bring fresh air to the negotiations, so necessary in the midst of discouraging perspectives.

Interesantes propuestas

December 16, 2009 Leave a comment

En una presentación sobre acciones regionales de Naciones Unidas el ex – presidente chileno Ricardo Lagos, enviado especial del Secretario General de Naciones Unidas para el cambio climático,  ha comentado dos propuestas muy interesantes, sobre otros tantos bloqueos que están atenazando la cumbre de Copenhague. Por quién lo ha hecho, y por el contenido, me parece que pueden ser dos sugerencias muy interesantes. Al menos parecen dos caminos razonables para intentar desbloquear estas negociaciones.

Primer bloqueo: Los países desarrollados no admiten un acuerdo de emisión de gases que sea solo obligatorio para ellos pero no obligatorio para el resto de países envías de desarrollo, como sucede actualmente con el Protocolo de Kioto. Los países en vías de desarrollo se resisten a aceptar compromisos obligatorios porque sienten que pueden ser una carga económica muy pesada, sólo los aceptaría si están “generosamente” financiados, y no parece que nadie esté dispuesto a poner mucho dinero. La alternativa, comentada por Ricardo Lagos, podría estar en preparar un “catálogo” de acciones posibles para reducir las emisiones de gases, los países en vías de desarrollo se comprometerían voluntariamente con algunas de estas medidas para contribuir a una reducción global de emisiones. Serían pues compromisos, que les obligarían, pero podrían elegir cómo lograrlos, con acciones adecuadas a cada realidad económica, geográfica y social. Hasta ahora los compromisos sólo hablan de cifras globales, esto podría superarse recurriendo a planes nacionales de acuerdo con este catálogo de acciones posibles preestablecidas. Entre éstas la reforestación podría jugar un papel muy importante.

Segundo bloqueo. Algunos países se niegan a una supervisión internacional de sus emisiones de gases por considerarlo una intromisión en su soberanía. La propuesta sería la de establecer una supervisión regional, en concreto a través de los organismos regionales de Naciones Unidas. La supervisión regional puede ser más fácilmente aceptada pues, lógicamente, todos los países tienen mayor influencia en los organismos regionales que en otros de nivel mundial. Sería algo así como los vecinos vigilándose mutuamente.

En medio de este ambiente tan pesimista, con posiciones tan enfrentadas y sin buenas noticias, escuchar propuestas concretas como éstas que promueven el consenso es una buena noticia.

COP15 – Religion, the Arctic, Climate Justice

December 15, 2009 Leave a comment

COP15 has clearly moved into a new stage. On Saturday, authorities announced that they would limit the number of entries per NGO – new passes, of which only a limited number have been made available, are needed. The reason is, of course, security: ministers and heads of state have started arriving in Copenhagen. And there are a lot of people accredited to COP15 – parties, of course, but also an unprecedented number of press and members of NGO. But the measure is highly unusual in the context of UN organized meetings and some protest has already been voiced.

This morning, people were queuing up in large numbers at the entrance of the Bella Center, already accredited people and people looking for accreditation – many people have shown up for COP15’s second week, overwhelmingly many. Fortunately, accredited people as José Ignacio and myself, could enter quite easily. We went first to a side-event organized by Caritas Internationalis and the World Council of Churches (WCC): “To Renew the Face of the Earth: Climate Justice from a Faith Perspective”. There was first an encouraging talk by Joy Kennedy, a member of the WCC Working Group on Climate Change. Followed an intervention by Rev. Fr. Erny Gillen, President of Caritas Europa and Vice-President of Caritas Internationalis. Tofiga Falani, the President of the Congregational Christian Church in Tuvalu, spoke moving words about the situation of his fellow-citizens. This side event made it abundantly clear that religion has a role to play in the climate change crisis, and that this role complements the work of scientists, economists and politicians by emphasizing the spiritual-theological and moral aspects of people involved in the crisis. It became also clear that there still is a lot of work to do for theologians and specialists in spirituality. Archbishop Rowan William’s sermon yesterday gave an excellent example of how these issues can be addressed, empowering people and at the same time challenging leadership.

Al Gore and Nordic ministers offered a side event on “Greenland Ice Sheet – Melting Snow and Ice: Calls for Action”, which I very much wanted to attend, but the room was overfilled and I was not allowed in (a press conference illustrated the issues). Polar ice is melting much faster than has been expected, rendering North Pole summers ice free in about 10 years. This will result in powerful climate feedbacks affecting continents and people far beyond the Arctic itself. It will also result in the Arctic becoming one of the most strategic areas of the globe. The side events here at COP15 have made it clearer to me, that many of the complexities of worldwide climate change are still insufficiently explored. The effects on and of ocean warming and acidification as well as on and of polar ice melting are high on the scientific agenda.

In a conference later on the day, Seán McDonagh reminded me of the importance of climate restitution: rich countries may not having been aware of their actions on global climate, but these actions resulted in harm, that calls for restitution. It is as if unwillingly and unknowingly we would poison our neighbor’s house. Christians would have to recognize the damage their actions have done and they would feel called to do restitution, to repair the damage done. This climate justice and reparation is at stake in the COP15 talks: legally binding agreements would secure this justice both for mitigation and adaptation. African countries today made it very clear that they call for a continuation of the Kyoto Protocol, so as to safeguard at least the existing legally binding agreements (see also John Vidal’s reporting on The Guardian website). Some of the developed countries and some of the richer developing countries seem to want to undo the KP, including it in one track with the Convention (UNFCCC), which, unfortunately, does not contain such legally binding features.

Where do we stand?

December 14, 2009 Leave a comment

At the end of this first COP15 week, the two working groups have reached their goal as planned: they have written up their drafts. They propose to follow with a scheme as the one that already exists: the Kyoto protocol is continued (AWG-KP) , this means that the countries that are already committed to GHG emission reductions, remain committed. This draft does not define the levels of reduction; those appear in the document of the Ad Hoc Working Group on Long Term Cooperative Action under the Convention (AWG-LCA). The group of Kyoto Annex 1 parties brings more precision concerning land use, land-use change and forestry, emission trading and the project based mechanisms and joint implementation.

AWG-LCA includes the countries who have signed the Kyoto Protocol as well as those who have not. From a political point of view, this is a most interesting document, as it includes all the Convention parties and, therefore, also the United States.

The AWG-LCA draft accepts the objective that temperatures should not rise above 2°C, as recommended by the scientists. The parties would commit to reduce emissions between 50 and 95% of 1990 levels by 2050. This indicates that all agree for at least 50%. Moreover, there is an indication that developed countries will go beyond at least 75%, that’s they will have always strongest engagements. The developed countries also commit to funding measures and to technology transfer.

The draft also indicates that all countries will have to elaborate national plans for the reduction of emissions. To reach this goal and the actions necessary, they will receive the necessary financial assistance.

Generally speaking, all of this is insufficient. Legally bound are only those that already were: this is the difference between Kyoto and the Convention. If a country does not fulfill the obligations under the Convention, there is no mechanism to force them. This is what China, India and the USA want. The objectives for reduction seem ambitious but it will be difficult to reach them if there is no legally binding agreement. And that is what small countries as well as the EU ask for.

And with regard to all of that, nobody has spoken about money. Numbers may be very high, but it looks like there will be a lot of resistance to great contributions. Only the EU has spoken about 2,4 billions of Euros over three years. And everybody agrees that this is little. And then we have not touched the fact that this is not fresh money, but recycled, coming from other areas of help.

Today ministers of foreign affairs have begun to arrive in Copenhagen. They will begin to put more flesh to the agreements. But the decisive moment comes during the last two days of COP15 when heads of state and governments will be in Copenhagen. They are the ones who are expected to assume leadership. Everybody feels that we are far from reaching a convincing agreement, but it seems also difficult to understand that so many leaders would accept to come to Copenhagen if they would not believe that an ambitious agreement is within reach. There remains a lot of uncertainty. The developed countries want to safeguard their own situation, the new powers don’t want to cut back on their possibilities of development, and the poor countries no reach to be recognized as those who have suffered most of the situation. All of that lies open for the next week.

¿Dónde estamos?

December 13, 2009 Leave a comment

Hemos llegado a la primera semana de la Conferencia y formalmente se han cubierto los objetivos propuestos, es decir los dos “Grupos de Trabajo” han elaborado sus borradores. Básicamente proponen seguir con un esquema parecido a lo que existe actualmente: el Protocolo de Kioto se prolonga (Grupo de Trabajo de las Partes del Anejo I del Protocolo de Kioto, en sus siglas en inglés AWG-KP) , esto es, los países que ya estaban comprometidos a reducir sus emisiones siguen comprometidos. Este borrador no entra a definir niveles de reducción de emisiones, eso aparece en el documento del Grupo de Trabajo de Cooperación a Largo Plazo en el marco de la Convención (en inglés AWG-LCA). El del Grupo de la Partes del Anejo I de Kioto establece más precisión en todo lo que tiene que ver con valoraciones forestales, recoge limitaciones a la hora de usar los mecanismos de captura y almacenamiento de carbono como computables para la reducción de emisiones, y en definitiva lo que hace este borrador es afinar el protocolo de Kioto.

El Grupo de trabajo de Cooperación de la Convención (AWG-LCA) incluye a los países que firmaron Kioto y también a los que no lo hicieron. Es un documento políticamente más interesante porque incluye a todos los países de la Convención, también a Estados Unidos.

El Borrador del AWG-LCA reconoce el objetivo de que las temperaturas no suban más de 2ºC que es lo que los científicos están recomendando. Se comprometerían a reducir entre 50 a 95% las emisiones, con nivel de 1990, para el 2050. De 50 a 90%, quiere decir que al menos en 50% estarían todos de acuerdo. Pero además se indica que los países desarrollados lo harían, al menos, en un 75%, es decir, si se acuerda el mínimo (50%) siempre se exigiría más a los países desarrollados. En cualquier caso para el año 2020 se tendrían que haber conseguido objetivos importantes para no dejarlo todo hasta el final, se propone el 45%. Los países desarrollados se comprometen además con fondos y transferencia de tecnología.

El Borrador indica que los países, todos, deberán elaborar sus planes nacionales de reducción de emisiones y para ello, y para las acciones que tengan que tomar recibirán la asistencia financiera necesaria.

En general todo esto resulta insuficiente. Obligados legalmente sólo quedan los que ya estaban, es la diferencia entre Kioto y la Convención. Si un país no cumple con la convención no hay mecanismo para exigírselo. En esto estarían interesados China, India y Estados Unidos. El objetivo de reducción de emisiones parece ambicioso pero difícil de asegurar si no es con un acuerdo legalmente obligatorio. Esto es lo que están pidiendo los países pequeños y también la Unión Europea.

Y a todo esto nadie ha hablado de dinero. Las cifras pueden ser enormes pero todo apunta a que va a haber mucha resistencia a grandes contribuciones, sólo la Unión Europea ha hablado 2.400 millones de euros en tres años. Y a todo el mundo le parece poco. Eso sin entrar en que no es dinero “fresco” sino “reciclado” de otros campos de ayuda.

Hoy han comenzado a llegar ministros de asuntos exteriores Copenhague, ellos comenzarán a concretar los acuerdos. Pero el momento definitivo serán los dos últimos días cuando estén aquí los Jefes de Estado y de gobierno. A ellos les corresponde tomar el liderazgo. Todo el mundo siente que se está lejos de llegar a un acuerdo convincente, pero por otro lado parece difícil comprender que tantos líderes estén dispuestos a acudir a Copenhague si no es porque creen que un acuerdo ambicioso es posible. Todo sigue rodeado de mucha incertidumbre. Los países desarrollados quieren proteger su situación, las nuevas potencias no quieren ver limitadas sus posibilidades de crecimiento y los países pobres no encuentran el camino de que se reconozca que ellos son los que más están sufriendo la situación. Todo abierto para la próxima semana.

Un pequeño intenta cosas grandes

December 10, 2009 Leave a comment

Las negociaciones se mueven muy despacio, aunque parece que esto forma parte del proceso. Se trata de ir tanteando el terreno para ver las posibilidades de acuerdo. La verdad es que en todo este maremágnum de gente cuesta imaginar que se está negociando, pero sí, despacio, con declaraciones de buenas intenciones, poco a poco, las cosas se van moviendo. Nada más comenzar ha surgido una cuestión de confianza, una pequeña isla del Pacífico, Tuvalu, el país con menos habitantes de Naciones Unidas (el Vaticano no es estado miembro sino observador permanente) ha planteado una moción pidiendo que se establezca un Grupo de Contacto, acogiéndose a los procedimientos establecidos, para elaborar un nuevo Tratado. De esta forma seguiría Kioto y un nuevo tratado con exigencias muy fuertes: limitar el aumento de temperatura a menos de 1.5ºC y estabilizar la concentración de Gases de Efecto Invernadero (GEI) en 350ppm (partes por millón). La iniciativa no es tanto discutir ese punto sino algo mucho más llamativo: detener todas las negociaciones. COP, la Conferencia misma, tiene que detenerse hasta que esta solicitud quede admitida o rechazada. La verdadera intención, y así lo han declarado, es pedir claridad, que se haga todo en un proceso transparente. No parece que la iniciativa vaya a tener consecuencias sobre el contenido de las negociaciones pero sí es una llamada de atención sobre las formas. Porque lo cierto es que hay muchas intenciones pero siguen estando ocultas, o sólo a medias, lo cual casi es peor.

La Conferencia ha comenzado con mal pie porque Dinamarca preparó un borrador, que nunca ha sido discutido oficialmente, pero sí ha circulado. Parece que fue una propuesta bienintencionada del gobierno danés con la intención de que se llegue a un acuerdo. Nadie aquí quiere que esta reunión se recuerde como el “fracaso de Copenhague”. Después está la sombra que lleva revoloteando desde hace un par de meses, alimentada por Obama y por Barroso, de que no será posible llegar a un acuerdo que obligue legalmente sino sólo se logrará un acuerdo político (de buenas intenciones); y que el acuerdo regulatoria tendrá que llegar en junio o más adelante. Esto se entiende por temas de oportunidad en Estados Unidos, ahora están discutiendo la ley de Sanidad y no puede aparecer Obama pidiendo más dinero para cuestiones de medio ambiente.

Pero para los países más pobres, y más afectados, esto es una burla. Llevan varios años preparando este momento. Todas las conferencias anteriores se marcaron como objetivo que en Copenhague se lograría un acuerdo que “obligue legalmente”, y ahora la posibilidad de un retraso frustra y provoca indignación.

Junto a esta sombra está la del “reciclado de la ayuda”, la amenaza de que al final no habrá más dinero sino que será el mismo pero se le cambiará la etiqueta donde antes ponía “Ayuda Oficial al Desarrollo” ahora pondrá “Cambio Climático”. ¿Tendrá consecuencias en el desarrollo? Indudablemente, el dilema ya no será entre escuelas o educación sino entre escuelas, educación o medio ambiente. Un panorama desastroso.

Junto a esto se descubren las “trampas” que están intentando hacer algunos países para evitar tener que tocar su nivel de emisión de gases: jugar con los excedentes del sistema de cuotas de emisión que había hasta ahora (por ejemplo Rusia y Ucrania tienen un excedente formidable porque su industria se ha venido abajo desde los niveles del año 1990 que es cuando se midió). Estos excedentes se pueden vender, eso significa que de hecho no hay reducción de emisiones, un país rico compra esos derechos y no necesita reducir la emisión de gases. Igual con los sistemas de establecer industrias en países que todavía no han tocado el techo en sus cuotas. Este truco permite contar doble: el país que paga la instalación y el que la recibe, alegando que son nuevas tecnologías menos contaminantes. Otra trampa al acecho es la de no aceptar una fecha como referencia para medir la emisión de gases, sino considerar que la actividad industrial y energética –especialmente- es la que es y sólo si la aumento entonces me vería obligado a pagar o a buscar un instrumento limitante. Pero el resultado es el mismo, no tocar la emisión de gases, es decir no reducir los niveles actuales.

En conjunto hay bastante incertidumbre, y la sensación de que todo está bastante abierto. Lo cual no deja de ser un poco lamentable porque Copenhague es la culminación de un largo proceso como legítimamente reivindican muchos países, especialmente los más pobres. Voluntarismo, realismo, todo mezclado. Creo que las negociaciones tienen su propia dinámica y esta es muy compleja pues son acuerdos de casi doscientos países. Pero no por compleja quiere decir que no de sus frutos. Hay una gran vigilancia sobre el desarrollo de las negociaciones, cada día hay más de diez ruedas de prensa de países, grupos, etc. Pero la llamada de atención de Tuvalu a la transparencia es una buena señal. El país más pequeño en número de habitantes de Naciones Unidas. Significativo, ¿verdad?

Back to Basics 1

December 8, 2009 Leave a comment

While we ourselves are learning a lot here, we also want to offer some of this material learned to readers of this blog. So, at times, we will go back to “basics”.

The United Nations Framework Convention on Climate Change is an alliance of 192 countries set up in 1994. Its point of departure is the conviction that human activity affects climate, mainly through CO2 and other greenhouse gas emissions. The member governments to the Convention committed themselves to gather and share information about greenhouse gas emission, to launch strategies aiming at reducing the impact of such emissions, and to promote adaptation measures with regard to the new conditions brought about by climate change. They also commit to support developing countries through financial means and technology transfer. To monitor and keep this Convention a body was created in the United Nations: the UNFCCC.

To accomplish the objective of “gathering information,” the UNFCCC called into existence the Intergovernmental Panel on Climate Change: it started working in 1988. The Panel is composed of hundreds of scientists all over the world. Its latest report is built on the work of 500 scientists who wrote articles, and on another 2.500 scientists who reviewed these articles. Further review is also done at governmental level. The Panel is not directly involved in research, but uses already published peer reviewed scientific work. As a consequence, we are facing, in the work of the Panel, the best available science (BAS) today. Obviously, science evolves and grows by testing hypotheses and models: the Panel will produce a new assessment, AR5, around 2013. The results offered by the Panel leave us in little doubt: human induced global warming and climate change are a fact, that has to be taken into account in global policy making. If we accept science to diagnose our diseases, we have no reason not to accept the same science when it describes the situation of our planet.

The Panel divides its work into three main areas or working groups. Group I deals with the results of the physical sciences; Group II looks at impacts, adaptation and vulnerability; Group III investigates ways to mitigate Climate Change. The latest assessment report, AR4, was published in 2007 is very clear in distinguishing evidence, confidence and medium confidence. It also points out the issues on which there is no full agreement.

As a result of such scientific assessment, the Convention promoted in 1997 the so-called Kyoto Protocol that became legally binding in 2005. It sets concrete ad legally binding emission targets for those countries that subscribe. In Kyoto, the countries with the biggest  greenhouse gas emissions (the most developed countries) committed themselves to reduce greenhouse gas emissions to 5% under 1990 levels, and this in the period between 2008 and 2012. Greenhouse gas emission cuts would be achieved by national plans and through the “carbon market,” a mechanism of emissions trade. One of the most important debates at stake here in Copenhagen is precisely the continuity of that Kyoto commitment of the most industrialized countries.

 Since the Kyoto agreement, a lot has happened on the global scale: the targets to reduce greenhouse gas emissions have not been held (with some exceptions) and overall worldwide emissions have grown; new countries have emerged as very important greenhouse gase producers, countries that had not committed to the targets of the Protocol; we have become more conscious about the necessity for action in the long term actions on both counts of mitigation and adaptation … To sum up: there are many more actors in the game and the complexity and magnitude of the issues at stake have grown. This provides a new background that determines the negotiations in Copenhagen.

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